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UN EJERCICIO DE EMOCIONES CON LA UME


A las 8 de la mañana, bajo un cielo encapotado y el sonido lejano de truenos que dejaron, horas antes, el alivio de la lluvia, comenzaba una nueva jornada para la mayoría de las personas que trabajan y habitan el Centro Integral de Discapacidad de Envera, en Colmenar Viejo.

Sobre esa misma hora, en Torrejón de Ardoz, en el Cuartel General de la Unidad Militar de Emergencias (UME), un convoy muy especial ultimaba los preparativos para intervenir en una misión compleja y excepcional, a no demasiados kilómetros de allí.

Exáctamente a las 9:00 a.m, en la puerta de entrada, Santi, nuestro vigilante de barrera y jardinero jefe, autorizaba el paso a nuestras instalaciones a la avanzadilla de la UME, encabezada por el capitán Francisco Javier España, la sargento 1º Cristina Orcajo, el brigada Javier Antolinez y la cabo 1º Eva Hens.

Dos horas después, más de treinta efectivos militares, junto a dóciles perros adiestrados en rescate de personas, espectaculares vehículos todoterreno, camiones motobomba y sofisticados equipos de salvamento, formaban un operativo sin precedentes en la explanada principal del conjunto de edificios de Envera, en Colmenar Viejo.

Así podríamos describir el preludio a lo que sería una mañana única, divertida y excepcional para todos nosotros.

Un amplio equipo de Radio Terrícola, además de la mayoría de usuarios y profesionales de Envera, han sido testigos en primera fila de una serie de actuaciones perfectamente coordinadas por el cuerpo de mando, que han dado contenido valioso a la entrevista que se realizaría al término del simulacro de rescate que estaba a punto de comenzar.

Un simulacro de emergencia en una supuesta zona catastrófica frente a un posible rescate de personas dentro de edificios, o en el exterior, utilizando técnicas y medios altamente sofisticados. Así, hemos comprobado como varios compañeros, agazapados bajo las mesas o escondidos por los rincones más insospechados del complejo, eran localizados con pasmosa facilidad por los equipos de búsqueda. Dentro del polideportivo han formado varios zulos con las colchonetas, a modo de escombros, y ahí se han escondido otras tantas víctimas de la catástrofe que inmediatamente eran localizados por una perrita especialista en rescate. También ha habido algún grupo atrapado en la azotea de uno de los edificios y hemos visto cómo se les rescataba utilizando una ingeniosa tirolina (por la que todo el mundo quería ser desalojado, aún sin pertenecer al grupo atrapado y no teniendo necesidad de ser rescatados). Los camiones motobomba también han sido el centro de atención cuando al formar las cortinas de agua, para proteger de las supuestas llamas a la enfervorecida concurrencia, han refrescado el ambiente calando hasta los huesos a todo aquel que se acercaba hasta las mangueras manipuladas por osados voluntarios de residencias y centro ocupacional. Asombrados hemos visto cómo, a través de micrófonos muy sensibles y equipos de escucha, una persona prácticamente sorda era localizada bajo las gradas del polideportivo. Todo un ejercicio de profesionalidad y buen ambiente.

Ya en el estudio de radio, el Capitán España, el Teniente Muñoz y la Sargento 1º Orcajo, nos han hablado de la UME, de sus experiencias, de lo que significa para ellos pertenecer a un cuerpo tan importante y decisivo en situaciones críticas, de cómo esta práctica les ha ayudado a entender mejor a las personas con discapacidad y cómo poder afrontar mejor determinadas situaciones en las que es vital el conocimiento de las diferentes capacidades.

Nos dicen que para ellos, sin duda, lo mejor de su trabajo es poder ayudar a los demás, y nos lo han demostrado hoy con su trato exquisito y conocimientos.
Como dice Francisco, nuestro incansable contador de historias, el nombre del Capitan España suena a súper héroe, y aunque él lo desmienta, nosotros bien sabemos que todos ellos lo son. Ahí están cada año en las inundaciones, los fuegos o las nevadas, salvando un montón de vidas, resolviendo situaciones catastróficas y apoyando allá donde se les necesite.

¡ GRACIAS, VALIENTES !