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Niños y discapacidad intelectual: cómo abordar la cuarentena en familia


PUBLICADO EN El Mundo (Sapos y Princesas)

Madrid | 25 de marzo

Ante la excepcional situación que se está viviendo en España y en el resto del mundo por la crisis del coronavirus, el gobierno encabezado por Pedro Sánchez declaró el estado de alarma el pasado 14 de marzo, incluyendo las restricciones de movilidad por la vía pública, salvo algunos casos justificados, o la suspensión de todas las actividades educativas presenciales, alterando así la normalidad del día a día de los españoles para evitar la propagación del virus.

Previamente a este anuncio, algunas comunidades autónomas ya se habían adelantado al real decreto publicado por el gobierno central y habían cancelado las clases o cerrado los centros de atención temprana, centros ocupacionales y centros de día que habitualmente atienden a niños, adultos y mayores con discapacidad y que de esta forma han visto interrumpidas sus terapias, sus actividades ocupacionales y sus relaciones sociales obligados, como todos, a quedarse en casa.

Y es que, tal y como dicen las autoridades, #EsteVirusLoParamosUnidos o no lo paramos. Es responsabilidad de todos seguir las recomendaciones de las instituciones públicas y las obligaciones que implica el estado de alarma, entre ellas la de permanecer en el domicilio y extremar la higiene para no contraer ni transmitir este enemigo común.

Sin embargo, los días pasan y no siempre es fácil sobrellevar la situación y permanecer en casa horas que, a veces, parecen eternas.

Hablar de que verdaderamente el reto es cumplir estas medidas es quedarse corto. Perdemos nuestras rutinas, la libertad de movimiento se ve limitada y nos invade una sensación de extrañeza a la que no estamos acostumbrados pero que está poniendo a prueba nuestra capacidad de adaptación y creatividad.

Aunque no a todos nos afecta igual esta situación, hay una serie de consejos generales que podemos seguir estos días como, por ejemplo, intentar respetar las rutinas, disfrutar de la familia, realizar actividades en casa para las que nunca encontramos tiempo, contactar -en la distancia- con nuestros familiares y amigos, cuidar las relaciones familiares… Sin duda, son consejos útiles que a muchos se les quedan cortos, sobre todo si conviven con niños con discapacidad o necesidades especiales.

Esta es la situación de muchas familias cuyos hijos e hijas habitualmente cuentan con un apoyo profesional, educativo y terapéutico del que ahora, al menos presencialmente, carecen.

Desde el Servicio de Atención Temprana y Neurodesarrollo de Envera, entidad sin ánimo de lucro que trabaja para la inclusión social y laboral de las personas con discapacidad intelectual y cuyo equipo de atención infantojuvenil es referencia en la Comunidad de Madrid, nos ponemos en el lugar de estas familias: no podemos dejar de pensar en los padres y madres que a día de hoy se están encontrando en casa con un exceso de inquietud motora, altas dosis de irritabilidad, rabietas más o menos duraderas y no aceptación de límites, por citar solo algunas de las conductas que fácilmente pueden aparecer en niños con alteraciones en el desarrollo ante un cambio drástico en sus rutinas y apoyos diarios.

Nuestro equipo multidisciplinar formado por psicólogos, maestros de educación especial, logopedas, fisioterapeutas, trabajadores sociales y otros profesionales sociosanitarios ha reunido algunas claves para que estos días sean más llevaderos para toda la familia:

- No te exijas más de lo que se puede dar en estas circunstancias: ajusta tus expectativas. Está muy bien tenerlo todo controlado, pero este quizás no es el momento. Plantéate objetivos diarios y disfruta con los pequeños logros.

- Mantened unas rutinas y una buena organización. En la medida de lo posible, trata de mantener los horarios de comidas, sueño, aseo personal y otras actividades diarias que teníais hasta ahora. Es requisito fundamental no solo para los niños sino también para los adultos.

- Encontrad espacios de desconexión. Si la situación lo permite, estableced algún momento del día en el que cada uno pueda relajarse y hacer cosas que os hagan desconectar: descansa un poco, habla con amigos, realiza alguna actividad que te guste (leer, jugar, manualidades)… Recargarás energía y ayudará a que todo vaya mejor.

- Intentad ver la situación desde el punto de vista positivo. ¿Cuántas veces, a lo largo de estos meses, no has tenido el tiempo necesario para hacer con tu hijo las actividades diarias de forma pausada y cuidadosa? ¡Llegó el día! Aprovecha para hacer las rutinas diarias de alimentación, higiene y vestido de manera tranquila, priorizando la autonomía, la comunicación y la confianza.

- Buscad el movimiento y sus sensaciones a través de actividades y juegos controlados, tipo cosquillas, juegos de pelota, balanceos, yoga para niños… Muchas de las rabietas y situaciones de malestar que van a aparecer en estos momentos tienen su origen en la falta de actividad física.

- Cread un entorno que transmita seguridad y confianza. Los juegos en familia, hacer actividades que el niño domine o darle pequeñas responsabilidades, como ayudar a poner la lavadora o recoger la mesa, pueden hacer sentir a tu hijo valorado y reconocido.

- Poned en marcha la creatividad y encontrad juegos atractivos y novedosos que os hagan disfrutar y pasadlo bien. Echa un vistazo a las numerosas páginas WEB que ofrecen multitud de propuestas y quédate con las ideas que más se adapten a los gustos y necesidades de tu hijo.

- Reservad un momento del día para tareas que requieran concentración y un poco de esfuerzo. Aprovechad para continuar reforzando las habilidades que se venían trabajando a nivel escolar y terapéutico, tanto en el colegio como en los centros de apoyo. De esta manera seguirá con su “rutina de trabajo”, avanzando en los objetivos propuestos y la vuelta, que llegará, será menos dura.

- Usad la música como fuente de relax y de buenas sensaciones. Simplemente que tu hijo la escuche ya viene de maravilla, pero si además le apetece bailar y cantar… ¡Lo tienes todo!

- Y, por último, no descuidéis la alimentación y la luz natural. Priorizad una dieta saludable y equilibrada a través de productos sanos, vigilad que esté bien hidratado y buscad momentos de exposición a la luz natural, por ejemplo, jugando cerca de una ventana o, si tenéis jardín o patio, que pase momentos del día jugando en el exterior.

Desde Envera, como parte fundamental de nuestra misión social y de vocación de servicio público para que nadie se sienta solo y perdido y que ninguna persona se quede atrás, hemos habilitado un correo electrónico para posibles dudas o consultas de familias con hijos con discapacidad intelectual, alteraciones en su desarrollo o necesidades especiales: atencion.temprana@grupoenvera.org

Y recordad que no estáis solos porque ante la adversidad, juntos somos más fuertes.